Dicen que las caricaturas están diseñadas para estimular la imaginación infantil y promover los sueños de los niños. Pero en la década de los ochenta, esto era más que falso. Los protagonistas de diversas series sufrian más que la chacha de una novela por el galán, y muchas veces terminaban perdiendo a sus amigos/mascotas/parientes a lo largo de la serie.En lo particular, yo recuerdo a Mazinger Z como el mejor ejemplo de que al final no sólo no siempre gana el protagonista, sino que corre el gran riesgo de ser aporreado por una banda de malvados robots del infierno.
Creo que la serie creada por Go Nagai se aparta mucho de lo típico que esperaríamos de uan caricatura convencional. El héroe suele triunfar no por ser mejor, sino porque es más terco que sus enemigos. Mazinger mata a lo largo de los capítulos casi a tantas personas como a las que salva, además de que muchas veces lo hace a proposito (matar...no salvar).
Este tipo de caricaturas desafortunadamente, ya no tienen lugar en el mundo, porque son demasiado violentas y muchos padres se preocuparían de que sus hijos traten de lanzar rayos fotónicos o peor aun, sus puños contra sus amiguitos. Y digo desafortunado porque en lugar de esto, ahora transmiten "Drake y Josh", Bob Sponja y Smallville.
Muchos año fue una leyenda urbana de que al final a Mazinger se lo montoneaban una buena cantidad de robots-bestias-satanicos y lo dejaban 'cási' muerto. La verdad, yo tardé mucho tiempo en ver la conclusión de la serie, y fue por casualidad, pero cuando ocurrió, fue como el último martillazo al ataúd de mi niño interno. ¿Qué mundo podemos esperar, si crecímos viendo esto? (no me hago responsable de la maldita traducción):








