Kung Fu Panda, comedia bicolor Seguramente más de alguno fue al cine este fin de semana, hizo una kilométrica fila si decidió ir el sábado o el domingo por la tarde, y tuvo oportunidad de ver hasta en formato IMAX la nueva propuesta de los estudios DreamWorks: Kung Fu Panda.No sé qué sabor de boca les dejó la cinta a quienes ya la vieron, pero al menos un mejor humor al salir de la sala sin duda sí, porque los diálogos, sobre todo en el doblaje al español, vienen cargados con un ácido humor imposible de ignorar que invitan a carcajadas involuntarias de principio a fin.
Habrá quien no soporte a Omar Chaparro, voz del personaje principal, pero esos son "fideos" de otro costal. Si bien las historias que llegan del "lejano Oriente" siempre vienen acompañadas de sentimentalismos filosóficos que luego nadie aplica -para muestra el Karate Kid de los años ochenta con tres entregas por si no quedó claro con una- lo que Kung Fu Panda reafirma es que la casa productora del filme no deja de imprimir en sus historias animadas un mensaje que defiende la autenticidad de los individuos, y con ello seguramente habrá un ejército de "Po’s" que se identifiquen con él, mucho mayor que el que Jack Black llevó al Festival de Cannes, Francia, en mayo pasado para presentar la película.
Ya en tres ocasiones Shrek dejó claro que no era tan malo ser verde y carecer de modales; Po, protagonista de la película animada del momento, no dista mucho de ello, pues en un simpático panda se canaliza una personalidad fácil de identificar: un soñador que trabaja en el restaurante de su padre y que teme retar al destino en el desconocido futuro de las artes marciales, pero que asume el riesgo pues sabe que las oportunidades no se presentan dos veces en la vida.
A lo largo de dos horas de imágenes atractivas con las que fueron dibujados los Maestros del Kung Fu en el Valle de la Paz los directores de la película John Stevenson y Mark Osborne lograron un paquete completo de buen diseño, grandes voces en su versión original (Jack Black, Angelina Jolie, Dustin Hoffman), además de un mensaje grato acompañado de comedia.
Si bien los realizadores aseguraron que lo que buscaban era una historia para trascender, en el que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos, la taquilla estadounidense dijo otra cosa y no logró el liderato como lo hiciera Iron Man durante varias semanas consecutivas, sin embargo esta historia que remite a muchos encuentros al estilo Dragon Ball Z, donde las chispas salen de las manos, con golpe derrumban estructuras ancestrales y un movimiento paraliza al oponente, bien vale la pena para una tarde de palomitas entre amigos o familia.
Medea








