En una selva perdida de Tailandia es donde Rambo ha estado viviendo los últimos años. Su vida se ha convertido en una rutina de cazar serpientes para las casas de juegos en pequeñas aldeas tailandesas y tragar pescado utilizando flechas.La monotonía de Rambo se ve alterada con la llegada de una misión de exploradores, que planea llevar comida y biblias a la vecina Birmania, país que es azotado por una cruel guerra civil, y donde por cierto los cristianos están siendo masacrados. El grupo de misioneros le ruega a Rambo para que los lleve en su barcaza hasta la aldea cristiana, y aunque el ex soldado se muestra renuente a hacerlo, termina aceptando pues hay una rubia muy guapa que le insiste bastante.
Sin embargo, más tarda Rambo en llevarlos hasta la aldea que estos inútiles misioneros en ser capturados en el fuego cruzado de la guerra, así que ahora tendrá que regresar y rescatarlos...así sea destruyendo toda Birmania en el proceso.
CRÍTICA: Está película se podría englobar dentro del movimiento por revivir grandes franquicias de acción, el año pasado tuvímos Rocky VI y Duro de matar IV, y ahora tendrémos a Indiana Jones. Pero mientras las primeras dos cintas fueron capaces de presentar algo nuevo sobre sus protagonistas (Balboa y McLane), aquí Rambo sigue siendo el mismo que hemos visto en las dos películas anteriores, atormentado y temido por su pasado, y cuya única cualidad en la vida parece ser la de una implacable máquina de matar. Rambo VI es una película que carece casi por completo de dialogos (o al menos dialogos que valgan la pena, porque no entendí el tailandes) y se va sobre la acción. No me quejó, pues las cintas de este personaje nunca han sido en realidad odas a Shakespeare, y aquí tenémos que Rambo mata con cuchillos, machetes, pistolas, ametralladoras, granadas, torretas, minas, bombas y hasta las manos. Hay escenas bastante gore al principio, a la mitad y al final de la cinta, y como dice Stalker, no es para niños pues cae en cierta crudeza innecesaria.En sí, la cinta cumple al cerrar el circulo de Rambo (pues no deja mucho espacio para creer que habrá secuela) pero también fracasa en redimir al personaje, o mostrar algo distinto. Disfrutable para quienes esperamos muertes y destrucción al por mayor, pero no recomendable para los que aman el cine de arte y las frases refinadas.




