viernes, diciembre 19, 2014

Viaje Sangriento

Comenzó con un resoplido pesado. Sandra, a sus “treinta y tantos” años, soñó de niña con ser militar. Hija de un teniente del ejército, idolatraba a su padre y todo lo que oliera al ambiente castrense. Cuando otras niñas jugaban a ser Candy Candy o Lucerito, ella veía de forma obsesiva Rambo, G.I.Joe y Apocalypsis Now. Pero soñó en pasado. Maldijo el día en que en un partido de béisbol en la secundaria recibió un batazo que le destrozó el hombro. Allí terminó su anhelo, y la vida, como si fuera una cruel catafixia de Chabelo, la terminó llevando al mundo de la docencia, la carrera que su madre había deseado para ella.
Y le cagaba. Le cagaba tanto que apenas podía disimularlo ese día, en ese pinche autobús escolar, mientras daba el aviso que cada año tenía que recitar, y se sabía de memoria. Grupo diferente, pero siempre el mismo mensaje, que comenzaba con un resoplido.
-“Niños, recuerden no sacar las manos por la ventana. Cuando lleguemos, deben hacer una fila, tomar distancia y esperar a que pasemos lista. No se pueden separar, está prohibido tocar las pinturas y esculturas, y…Jaime, deja, por favor, deja en paz a Rosita”.
Cuando Jaime, mocoso obeso, con el cabello relamido hacia atrás y amante de las papas Sabritas dejó de tirarle la trenza a Rosita, Sandra se giró y cayó pesadamente en su asiento.
-“Adelber, por favor, arranca ya”, pidió la docente, agregando mentalmente la frase “con una chingada”. Había aprendido, por la mala, a no decir palabras altisonantes frente a los niños; especialmente los de este grupo. Era de sexto grado y  absorbían las majaderías con enorme facilidad, mientras que las matemáticas no les entraban “ni a putazos”, como pensaba Sandra.
Apenas recibió la orden Adelber arrancó el camión. Lo hizo, resignado a lo de siempre. Pese a ser de sexto, los niños solían dedicarle albures e insultos al conductor, escudados en su minoría de edad, pero sobre todo, en que era una escuela de paga, y nada barata.
-“Al chofer no se le para, al chofer no se le para, al chofer no se le para…¡no se le para el camión!”, sonó al unísono en cada uno de los 42 lugares del camión ocupados por los alumnos. Adelber sonrío. Sonrió con esa expresión que en México significa una cosa y nada más: “Cabrones….Puta madre, va a ser un día largo”.
La media hora que separa al plantel del museo se hace eterna para Sandra. A los 10 minutos, ya había tenido que callar y cambiar de asiento a Jaimito, un hijo de la chingada sin alma en pleno crecimiento, un pequeño ente satánico que en la próxima década se convertiría o en un secuestrador, o en un político. Lo que fuera, sería un elemento destructivo para la humanidad.
-“Al chofer se le calienta, al chofer se le calienta, al chofer se le calientaaaaa, ¡se le calienta el motor!”.
Y en ese momento, Sandra cerró sus ojos. Lo hizo esperando un milagro. Un cambio de actitud de sus alumnos, o que por obra de magia, su hombro dejara de dolerle tanto, como cada noche, y se pudiera enrolar en el ejército, para abandonar esa vida que tanto odiaba. Y entonces lo sintió. Ella y todos.
El camión se había detenido en un alto. Algo lo golpeó con violencia desde atrás. Fue una colisión seca. Adelber y Sandra pensaron que algún automóvil los había impactado. Ella estaba por decirle a los pubertos que se quedaran quietos, cuando el bus se sacudió como si fuera una lata de frijoles.
Y entonces el piso del camión fue reventado por un puño. Desde el boquete ascendió lo último que vería Sandra, los chiquillos y Adelber en su vida. Era un zombie.
Un pinche zombie.
Un pinche zombie sosteniendo un pinche bat de béisbol.
En los primeros segundos, el silencio de apoderó de todos. Se podían escuchar los 44 corazones acelerados, empujando el pecho de los presentes por salir y explotar. Entonces, el ente, de mirada perdida, mandíbula dislocada, olor putrefacto y con líquidos viscosos emanando de cada poro, tomó el bat con ambas manos y como si fuera Marc Maguire con doble dosis de esteroides, le dio un santo chingadazo a Jaime. Y su cabeza, de cabello relamido y peinado hacia atrás, salió volando como cacahuate de piñata reventada.
Para Sandra, esa escena, la última que vería en su vida, era un contraste de emociones. El ser que estaba por asesinarla traía un bat, instrumento que ella había odiado toda su vida adulta, por robale sus sueños militares. Porque fue un bat la que la alejó de las barracas y la llevó a las aulas. Pero fue ese mismo pinche palo tallado el que la libró del hijo de puta de Jaime, un cabroncito que le había puesto tachuelas en el asiento hace un mes. Un cabroncito que le había escupido a su tuper con verduras la semana pasada.

Y entonces Sandra sonrió. Sonrió mientras veía como el zombie se acercaba empuñando el bat como si fuera el Capitán Cavernícola y se preparaba para destrozarle el cráneo. Sandra sonrió hasta el final, antes de dar un último resoplido pesado.

miércoles, diciembre 03, 2014

Batman: Death of the Family


• La portada que se vendió en México.
Luego de un año de estar ausente, Joker regresa, más desequilibrado, violento y sanguinario que nunca (lo que es mucho decir). Y en esta ocasión lo hace con una Ciudad Gótica y especialmente un Batman que apenas se está reponiendo del ataque de la Corte de los Búhos. Y crean. Que. Eso. No. Fue. Nada.
A diferencia de ataques anteriores, ahora Joker vuelve con la obsesión de regresar a Batman a un estado más “primitivo”, pues a su juicio, el exceso de colaboradores y patiños lo ha ablandado con el paso de los años. Lo vuelve fofo y envejece. No por nada esta saga se llama “Muerte de la familia”, o Death of the Family.
La historia llega cortesía de Scott Snyder y Greg Capullo, y luego de haber sido publicada en México como números sueltos, ahora se edita en esta versión barata de “Lo mejor de DC”, donde quitándole “casi” toda la paja, nos dejan toda la historia central. Pero, hey, hey, ¿vale la pena?
Dentro de los New 52, Batman es un personaje que guarda una relación bastante compleja con su pasado. A diferencia de casi todo el Universo DC post-52, Batman conserva muchas aventuras de su “yo anterior” ¿Cuáles? A bien a bien, no se sabe. Cronológicamente es difícil explicarlas, y tener a tanto patiño suelto aquí y allá hace que eso sea muy difícil (aquí entra la aritmética de 'Si Batman ha estado activo x años, ¿cuántos robins ha tenido, cuántos se le han muerto, qué aventuras si pasaron, cuales no?? Respuesta: No se sabe).
Dejando de lado el caos cronal, tenemos las temibles comparaciones. El recuerdo inmediato de The 
Joker lo tengo con el trabajo que hizo Morrison a lo largo de su run en Batman, especialmente Batman R.I.P., trama extremadamente compleja (entiéndase “compleja” a niveles mamones de metatextualidad), donde se lleva al extremo la psicosis y genialidad de El Guasón. Convertido en un elemento de caos impredecible, se termina por definir casi a la perfección la relación de Ying-Yang con Batman.
Con todo lo anterior ya narrado, entra Snyder con su concepción peculiar del príncipe payaso del crimen. “Su” Guasón, si bien está loco, desfigurado y es un asesino, revela tener un ¡“man-crush” con Batman!
Bueno, lo anterior no es en sí una revelación. Todos lo pensamos alguna vez (Batman parece el amor platónico de todos los héroes de DC), pero es Snyder quien decide que ya es hora de poner las cosas en claro, y exponer que 
Joker está enamorado del Hombre Murciélago, y es la parvada de patiños que tiene le estorba para elevar su relación más allá de lo platónico (sí, tal cómo lo estás pensando).
Snyder y Capullo entregan una trama que gana cuando se trata de confrontar a Batman y Joker, pero pierde mucho cuando tiene que incluir a todos los patiños. Demasiados personajes, y todos, con la misma personalidad (Dick y Timm son para efectos prácticos clones de Bruce, y no digo nada deTodd porque lleva máscara).
Yo tenía muchas ganas de leer esta saga sin todos los tie-ins que terminaron por deformarla, y la verdad, creo que se disfruta más, pero tampoco es lo que esperaba. A diferencia de encarnaciones pasadas, este 
Joker no da nunca la puntilla a sus actos. Siempre parece que va a hacer algo impactante y....no. Todo personaje principal que cae en sus manos sobrevive (apaleado, pero sobrevive), por lo que esta trama pierde el sentido de su nombre original, porque
A) No hay Family
B) No hay Death

En el apartado gráfico, Capullo cumple, como ha sido su sello. Su estilo, cuidado generalmente, es lo que sostiene la trama cuando flaquea. Su 
Joker es indudablemente impactante y bien diseñado, aunque por momentos creo que eso de que le cuelgue la cara y no se le caiga con tantos golpes y tumbos pide mucho de nuestra capacidad de suspensión de la realidad. Planos bien cuidados, y una puesta en página pulcra y trabajada con esmero, aunque todos sus patiños son casi idénticos.
Si tomo todo lo anterior, le daría a este cómic de 99 pesos un 85 de calificación, pero llegamos a la parte donde hay que calificar la mano, o mejor dicho, pezuñas con las que Editorial Televisa trabajó la edición. Y pierde.
Es mediocre, muy mediocre. Demasiado. El formato es barato, pero la traducción es... dolorosa, por escribirlo bonito. Preferiría que me sacaran una muela con una cuchara de plástico y un tenedor, que volver a leer algo así. A lo anterior, se agregan graves, graves, graves errores ortográficos, algo increíble, dado que Televisa es una de las mayores editoriales de América Latina y “debería” tener muy bien cuidada esta área.
Como suele ocurrir este tipo de comentarios, quejas y señalamientos se queda entre la gente del fandome, pues los empleados de Televisa, representados por su Alteza Mediocre, Yiobani Arévalo, solamente hace caso a los piropos y besos en la axila que reciben en redes sociales. Por vergüenza profesional, creo que quien editó esta cosa, con todo su equipo de traductores (Google Translate y OpenOffice) debe de renunciar, o irse a editar Condorito. Penoso. Dicho lo anterior, le doy a este cómic un 4 sobre 100.

sábado, noviembre 29, 2014

Hawkeye 1

Clint Barton es un hombre que se mueve entre gigantes. Posee la voluntad de el héroes más grande, pero el cuerpo de un simple humano. Quizás eso lo hace el Avenger más cercano a todos los humanos, y eso queda reflejado en su propio título, Hawkeye, dibujado por David Aja y escrito por Matt Fraction.
El primer número relata una pequeña aventura de Barton, quien trata de rescatar a los inquilinos del edificio dónde él vive de un casero abusivo (esta historia sin duda se refleja mucho en México). En el proceso, el arquero se hace amigo de un tierno perro, con un gusto desmedido por la pizza.
Muy lejos de lo que Marvel está haciendo actualmente con sus personajes, de llevarlos al espacio y hacerlos viajar de época o realidades alternativas, Hawkeye 1 es mucho más un cómic urbano. De hecho y pensado fríamente, es un cómic de
Clint Barton, quien apenas hace uso (y no muy afortunado) de sus flechas en éste número.
En Estados Unidos esta cabecera ha sido una de las preferidas (y premiadas) por la crítica, y creo que en parte entiendo la razón. Con un guión bien estructurado, un dibujo que sin romperla es bastante disfrutable y un ritmo inusualmente ágil (otra vez, comparado con el resto de Marvel), Hawkeye 1 es el tipo de historia que al final te deja satisfecho, al convertir en entrañable a un personaje que ha sido abordado por muchos escritores de forma superficial, pero que ahora gracias al cine, está tomando una dimensión completamente distinta.
Cuando digo que es un cómic de Clint Barton, es porque salvo un par de referencias, la personalidad de Hawkeye es meramente anecdótica. En general, una historieta que vale la pena tener en la colección de todo lector exigente.
Pero, ¿es perfecto? Incluso el guión más afortunado (como en este caso) puede verse estropeado con una mala traducción (como en este caso). Nuevamente Televisa ejecuta un trabajo bastante mediocre dizque traduciendo, lo que demuestra que Giobany Arévalo es enemigo público no nada más del idioma español, sino del también del idioma inglés. Digo que es "Don Gio" porque hay un supuesto organigrama de empleados en Marvel-Televisa México, pero todos sabemos que la única persona que trabaja en TODAS las áreas es él, junto a un grupo de esclavos filipinos, a los que obliga a diagramar y trabajar en prensas so pena de ser deportados. Lamentable, Giobabas, otra vez tu trabajo. Te hablo a ti porque sé que me lees.

viernes, noviembre 21, 2014

Original Sin (crítica)

Uatu, The Watcher, es encontrado muerto por los héroes Marvel. A su cuerpo le faltan los dos ojos, y en su base, ubicada en la Luna, desaparecieron varios objetos. ¿Quién mató al ente que podía verlo todo? ¿cuál era el propósito de quitarle los ojos? ¿Por qué en la Luna? ¿Cuándo sucedió? ¿Xq xq XQ xQ?
Original Sin, de Marvel Comics, es una saga donde los héroes tratan de resolver este asesinato. Se prometió que tendría un tono bastante diferente a las anteriores historias, la pregunta es, ¿lo logra? 
Tengo que reconocer que esta fue una trama cuyos cómics por separado y luego ya completada en su totalidad leí una y otra vez. Pero a diferencia de otros best-sellers, en esta ocasión no lo hacía porque estuviera disfrutando el argumento, sino porque, honestamente, hubo muchas cosas que no entendí.
Jason Aaron (guiones) y Mike Deodato(trazos) se encargaron de darle forma a esta historia de misterio, pese a que hay mucho más suspenso en un episodio de Scooby Doo. Y es que siento que no funciona. ¿Por qué?
Primero, en una historia de detectives, misterio y suspenso, apelas a los personajes que se dedican a resolver esto. Quienes tienen esa fina capacidad de observación y tolerancia a la frustración que pocos pueden presumir. Pero en este caso, a Jason Aaron se ve que le dijeron "allí agarra lo que ocupes", y literalmente, eso hace. Para él, ser un genio tecnológico, brujo, sicario o peluche es lo mismo, por lo que no tiene problema en armar un equipo bastante sui generis de investigadores. Y dada las pocas luces que todos tienen, se toman 8 números en dar con el culpable, que por cierto, se les estuvo paseando literalmente enfrente todo el tiempo.
Quizás el más grosero ejemplo de los tiempos que hoy vive Marvel es la inclusión de Rocket Raccoon en el equipo. Sí, haber, yo sé que está chistoso el mono, y nos la botaneamos en la película con él, pero incluso en la historia se cuestiona que esté allí, siendo tan útil como una maceta —ya es como el perro Poochy de Tomy & Daly en Marvel Comics, con la diferencia de que a Poochi lo aguantamos un episodio, y a Rocket no se ve que lo vayan a eliminar pronto—.
Pese a que la premisa de Original Sin es que se van a revelar muchos, muchos secretos que subyacen entre los héroes, la verdad es que la mayoría se exponen en los tie-ins, y muchos resultan ser puro bluff (perdón, yo esperaba que se revelara que el Tío Ben era el hijo del Capitán América, o que Galactus era el padre de FACADE). Retrocontinuidad pura, pues.
De los villanos, pues ya ni hablo.De que me sorprendió la elección, sí, quizás más por lo intrascendente de la misma, que por tener un verdadero "punch" argumental.
Al problema con el argumento se suma la cada vez más evidente incapacidad de Mike Deodato como narrador. El brasileño es bueno para ciertas cosas: Mujeres voluptuosas y hombres asexuados son su fuerte. Las posturitas y las sombras son también elementos en los que resalta. Pero en una historia donde se supone debe haber mucho diálogo y una gran capacidad de narrar, Deodato Jr. se queda corto, corto, corto. El exceso de sombras más que implicar cierto misterio, termina siendo más pretexto para poner plastas negras por todos lados. 
Dicho lo anterior, ¿valió la pena gastar el dineral que te gastaste en descubrir que ahora Nick Fury es el nuevo Tía May (¡Ah, verdad, creíste que te iba a contar el final de que es el nuevo Watcher!)? Pues mi veredicto es que no. La historia, ambiciosa en su planteamiento, termina padeciendo los tradicionales defectos de ser alargada, con muchas secuencias y personajes que no llevan a nada, y un final carente de emociones. Vamos, la revelación de que Nick lleva salvando décadas a la Tierra al más puro estilo Hombres de Negro es anticlimática, y ver en qué se convierte es irrelevante, al ser el sucesor de otro personaje...irrelevante.
Si eres un fan acerrimo de Marvel, completista o Giovany Arévalo, sin duda, estará en tu colección como un must, de otra forma, creo que es muy evitable.

miércoles, noviembre 19, 2014

Daredevil 1-3

Si, este cómic aguanta.
¡El Búho está de regreso! Pero el letal enemigo no será lo único a lo que deba enfrentarse Matt Murdock. Ahora, el destructor del crimen está en San Francisco, una ciudad de la que conoce muy poco, sin identidad secreta, y sin la ventaja que le daba estar familiarizado con sus viejos enemigos, porque vaya que ahora se las va a tener que ver con nuevos peligros al ritmo de esto
Bueno, ese fue todo el resumen. Si hay un personaje que ha sido privilegiado por buenos escritores en los últimos años, ese es Daredevil, cuyas historias siguen bajo las ideas de Mark Waid, quien sin quitarle el elemento trágico que le dotaron otros guionistas, ha procurado ofrecer un poco más de luz en el personaje. 
Cuando se anunció el cambio de ciudad a San Francisco, pensé por un momento en que sería una de esas situaciones (que en Marvel sucede bastante) donde el personaje se muda solamente para estarse quejando de que su nuevo sitio no tiene edificios altos, que extraña los hot dogs de Manhattan y “buu buu buu, me regreso a Nueva York”. Pero no, Waid le sabe sacar jugo a San Francisco, y convierte a la ciudad en un elemento para contar su historia, sin que eso signifique que es la historia per ser. 
Pero los buenos guiones, sabemos, de poco sirven cuando el trazo parece hecho con las pata (tipo Leinil Yu, cuyo trazo heroinómano no rehabilitado ha ido mejorando). Entender por qué está Daredevil en el top de lo mejor de lo mejor hoy por hoy (de Marvel) se explica también los dibujos de Chris Samnee. 
Con un trazo muy al estilo de tiras cómicas (no demasiados músculos, pero tampoco deforme lolimanganime como Madureira y Humbertito), Samnee le tomó rápido el pulso al personaje, y vamos, nos ayuda a no extrañar tanto a otros grandes artistas que han pasado por esta cabecera, como el muchacho este del que se me olvida su nombre...ah, si, Paolo Rivera (sin parentesco con Jenni). 
La pregunta de siempre, ¿vale la pena que te gastes tu cada vez más pobre salario, para hacer más rico a Giovani Arévalo y el resto de sátrapas que trabajan en “editorial” Televisa? Bueno, al margen del cómic de Daredevil, como “back up” se está incluyendo DD: Yellow, un clásico del personaje, dibujado cuando Jeph Loeb no tenía un ajolote en el cerebro. Así que sí, vale la pena que te endrogues más por este título.

jueves, octubre 09, 2014

Nadie sabe qué hacer con Fantastic Four

Los últimos años han sido una pesadilla para Fantastic Four. En Marvel no saben qué hacer para levantar la franquicia, Disney no puede lucrar con ella (por lo tanto, no les interesa) y los Estudios Fox están decididos a devastar a a esta franquicia con una serie de “experimentos creativos”.
Pero, ¿cómo llegamos a esto? ¿A dónde vamos a parar, como diría el Buki? Para entender esto, hay que lanzar una mirada al pasado. Allá por la década de los años noventa, Marvel estaba hundiéndose como trajinera, y dispuestos a captar recursos aunque fuera entrando a tandas, decidieron vender los derechos de varios de sus personajes a estudios de cine, que claro, pagaron una bicoca por ellos.
Fox se quedó con varios de los personajes, los principales, Daredevil, X-Men y....Fantastic Four. Todos, con experimentos bastante disparejos en la pantalla. Vamos, DD y FF provocan diarrea negra instantánea al verlos, mientras que en X-Men lo mejor ha sido hecho muy, muy recientemente.
¿Y Marvel que tuvo que decir a todo esto? Bueno, fue emocionante, mientras no tuvo ningún compromiso con nadie. Pero entonces, pasó lo peor: Disney se hizo con los derechos de TODO el Universo Marvel. Todo.... menos lo que ya estaba hipotecado.
Marvel ha cacareado mucho la supuesta independencia editorial que goza, pese a pertenecer a Disney. Pero sabemos que es una patraña.
Los personajes que tienen mejor exposición, las portadas, los mejores equipos creativos (bueno, lo que hay) y los crossovers, son los que, curiosamente pertenecen a Disney. ¿Ejemplos? La portada del tomo del 75 aniversario de Marvel Comics, es protagonizada por personajes cuya licencia pertenece en cine a Disney. Incluyendo los Guardianes de la Galaxia, que hasta antes de su película, habían sido tan relevantes en los cómics como Arjona en la música. No, no se enojen por la comparación. Es la verdad, es la verdad y lo saben. Digo, según yo, Stan Lee y Jack Kirby habían roto el dominio de DC con Fantastic Four 1, no con Rocket Raccoon & Grott Adventures. ¿O estamos en un universo paralelo?
Disney ha decretado la muerte de Los Cuatro Fantásticos en el cómic,y pese a la jeta que hacen en Marvel, así será. Axel Alonso y compañía, incluyendo Quesada, ya preparan para 2015 el último número de FF, con la diferencia de que ahora no hay intención de revivirlos, regresarlos, ni nada. Claro que los integrantes del equipo, individualmente, seguirán apareciendo, pero de eso a que vayan a ser relevantes hay muuuuuuucho trecho.
Es curioso, ¿no? Todo comenzó con que era el cine el que acudía a los cómics para inspirarse y encontrar historias. La balanza cambió. Four No More!

martes, setiembre 16, 2014

El mal triunfante

Superman, Batman, la Mujer Maravilla, Linterna Verde y Flash. Ellos son La Liga de la Justicia. Aparentemente siempre invensibles e invictos ante cualquier oponente. 
Hasta ahora. 
Y es que los héroes más poderosos del planeta han sido vencidos. El planeta se ha quedado de pronto sin sus fieles protectores. Ahora, sin que nadie que la haga frente, los peores tiranos del mundo tiene las puertas abiertas para tomarlo todo.
Esta es la premisa detrás de la saga Forever Evil, la historia que por estas fechas publica la editorial DC Comics en nuestro país, y donde un grupo de villanos llegados desde una realidad alternativa, toman el control de nuestro planeta.
La serie fue escrita por Geoff Johns, con los trazos de David Finch. Ultraman (la contraparte de Superman), The Owl (el lado oscuro de Batman) y Super Woman (el némesis de la Mujer Maravilla) son quienes encabezan a estas versiones alteradas de los héroes de la Tierra, en un equipo llamado El Sindicato del Crimen.
Tienen los mismos poderes, pero a diferencia de los paladines de siempre, carecen de la más mínima pizca de escrúpulos, y lejos de verse como los salvadores de la humanidad, se consideran con el derecho (y la fuerza) para ser los gobernantes del mundo.
Con los héroes derrotados tras una gran batalla, queda una pregunta, ¿quién se opondrá a esta siniestra versión de la Liga de la Justicia? La respuesta: los villanos de siempre. Y es que a través de la historia, queda claro que personajes como Lex Luthor, Bizarro, Gatubela, Black Adam, Sinestro y Black Mantha no tienen intenciones de convertirse en compañeros, y menos subordinados de los villanos recién llegados.
Ahora la Tierra tendrá que contemplar como su destino está depende de que ganen los nuevos malhechores, o triunfen los villanos de siempre.
No importa quien gane, el mal parece que ha triunfado al fin.

Un giro al status quo
“A veces es bueno darle al lector de cómics un nuevo escenario, uno que no se espere”, explica Geoff Johns, el creador de la saga. “Cuando comenzamos a estructurar lo que sería Forever Evil, se nos ocurrió que sería perfecta para presentar al Sindicato del Crimen venciendo a la Liga de la Justicia. Entonces pensamos, ¿quiénes se iban a oponer en esta ocasión a ellos? Y todas nuestras ideas comenzaron a apuntar hacia Lex Luthor”.
“Lo que me gusta de los villanos —agrega el guionista— es su personalidad. Cuando escribo sobre ellos, no me permito olvidar que ellos no se ven como los malos. Ellos son los héroes de sus propias historias.Creo que todos tenemos algo torcido, todos hemos hecho cosas que a veces se alejan de lo perfecto. Y allí se encuentra se pequeño puente que hace que simpaticemos con los malvados”.
Johns promete que al final de la historia, el Universo DC será un lugar muy distinto, y no todos los villanos ni héroes vivirán para verlo.


Ya lo hemos visto
Forever Evil no marca la primera vez que los héroes caen ante los villanos. Basta con lanzar una mirada al pasado de los cómics para darse cuenta que la premisa ha sido utilizada en varias ocasiones.
En Marvel Comics, editorial rival de DC, se narró años antes la saga Dark Reign, donde Norman Osborn, mejor conocido como El Duende Verde, robaba la tecnología de Iron Man para construir su propia armadura, creando de paso la identidad de Iron Patriot.
Fue bajo este nombre de Norman se convirtió en el líder de la agencia SHIELD, que utilizó para sus fines personales —incluso le cambió el nombre a Hammer—, y ese fin era principalmente “cazar” a héroes como Capitán América, Iron Man, y por supuesto, Spider-Man. Tamnién formó “sus” propios Vengadores, utilizando para tal fin a varios villanos, asesinos y lunáticos, como Venom, Bullseye y Sentry. Años antes, un grupo de héroes llamado los Thunderbolts tomaron un rol principal justo en el momento en el que los Vengadores habían “desaparecido” tras una gran batalla.
Con el paso del tiempo, la gente aprendió que detrás de los nuevos paladines, se encontraban las personalidades de un grupo de villanos llamados Los Amos del mal, pero bajo nuevos nombres.
Al final, los Vengadores regresan, y logran desbaratar el plan de los Thunderbolts, que pese a todo, ya se habían acostumbrado a ser héroes. 
En DC Comics ocurrió durante la década de los años noventa del Siglo pasado la saga de Knightfall, donde Bane derrota y le lastima la espalda a Batman. El murciélago elige como sucesor a un héroe llamado Azrael, a quien le otorga el manto del Caballero Oscuro. El problema es que Azrael estaba loco y era muy violento y la primer misión de Bruce Wayne a su regreso fue detenerlo y quitarle la identidad de Batman.