miércoles, julio 23, 2014

El Cataclismo de Ultimate Marvel

¿Se acuerdan cuando fue la última buena temporada de Los Simpson? ¿O cuál fue el último disco bueno de los Rolling Stones? ¿O la última vez que te comiste unos tacos de 1.50 y no te enfermaste de la diarrea negra? Sí, hay cosas que en su momento fueron enormes, grandiosas, pero hoy ya dan más pena que risa.
Y el Universo Ultimate está en esta categoría.
Por estos días se vende en México el Omnibus (o bueno, algo así, por 249 pesos) de Cataclysm, el último gran evento (lo de grande viene por la cantidad de números que abarcó, no por la calidad de la historia) del Universo Ultimate.
La premisa es que gracias a los eventos estúpidos y carentes de sentido de la saga de Age of Ultron, Galactus va a parar al Universo Ultimate, y tiene bastante hambre. Allá no hay Cuatro Fantásticos, y tecnicamente tampoco Avengers, así que todo pinta a que convierta al Sistema Solar en un McTrío sin papitas. Los héroes tendrán que dejar de lado sus diferencias e inutilidades, para intentar ser un obstáculo en la meta de Galáctus, aunque la pelea se sienta tan pareja como un partido entre el Real Madrid y los Colibríes de Cuernavaca.
Más allá de la historia (que no es mala, pero tampoco una maravilla), la saga era el pretexto perfecto para que Marvel terminara por sepultar uno de los mundos paralelos más exitosos que ha creado, pero que en los años recientes se ha ido quedando sin gas, en parte porque la compañía entendió que vigorizar a todo lo que fuera Ultimate implicaba indirectamente debilitar a los titulos Mainstream.
Muchos de ustedes no habían nacido, pero creanme, allá por el año 2002-2007, los cómics Ultimate molaban. Los Ultimates fueron, creo yo, lo mejor que se hizo con Avengers en casi 20 años (y me atrevo a decir que sigue siendo lo más influyente), y durante un buen rato, el Spider-Man más sólido se leía en la versión juvenil de Peter Parker. Los ultimatizados X-Men y Fantastic Four también vivieron muy buenos momentos allí de la mano de autores como el cabeza de rodilla de Bendis, Millar, Kubert y Bagley.
Pero, como si se tratara del típico tío borracho que nadie invita y arruina la fiesta, llegó Jepeto Loeb con aquella mierda de saga —cuyo nombre no me voy a molestar en recordar—, y simplemente acabó con todo lo hecho. Creo que el problema aquí fue que vino a revolver el engrudo, y ningún escritor desde entonces fue capaz de verdaderamente crear algo memorable (quizás por el temor de que Loeb volviera, ya saben, los delincuentes siempre regresan a la escena del crimen).
Ultimates dejó de tener ese aire entre cinematico y realista que lo hacía un título único, y de hecho, comenzó a parecerse más y más a su versión tradicional. Se dejó de pensar en cómo construir a personajes interesantes, y se prefirió, como en lo mainstream, por presentar diseños "chidos" y "alternos" de lo ya visto. Como se habrá ido quedando sin chiste, que de plano se trajeron a Galactus para matarlos de una buena vez.
Salvo Ultimate Spider-Man, el resto de los títulos de esta franquicia cayó en una modorra de la que parece no se va a levantar. Cataclysm era, la verdad, una emocionante oportunidad por darle a todos los personajes un funeral vikingo de lujo, pero al final Marvel Comics reculó, extendiendo la agonía del concepto que alguna vez fue lo mejor de la Casa de las Ideas, y hoy no pasa de ser un volcán apagado.

viernes, julio 18, 2014

Cambio de colores, de sexo, de...

• ¿Qué Deathlok no debería verse como una cosa podrida y no como Tiger Woods?
El Capitán América ahora es afroamericano, pero no cualquiera, sino Falcon, el eterno patiñazo volador de Steve Rogers. Thor ahora es mujer, y no cualquier mujer, o bueno, puede que si, porque o conocemos su identidad. Y Iron Man, Iron Man ahora es superior, y la promesa es que si antes era un plomazo, ahora será una piedra de carbón inerte.
En los últimos días...semanas...meses...Marvel Cómics ha dado más de qué hablar por la forma estrambótica en cómo maneja a sus personajes, que por las historias que cuenta con ellos. Como si fuera un licuado de frutas, Marvel puso todo en el vaso y decidió darle vueltas para ver que sale y a qué sabe.
Muchos dirán que es una manera de atraer a esos eternos nuevos lectores que simplemente no terminan por llegar en manada, como espera Marvel, o para no aburrir a los que somos añejos.
Aquí voy a hacer un alto, no me molesta que Marvel se ponga a hacer todos estos cambios tan carnavalescos, ni que se anuncien como la gran cosa. Me pregunto, eso sí, si todo este pataleo de personajes tiene como verdadero fin contar una buena historia, o por el contrario, como viene siendo la norma, simplemente se queda en el mero anuncio apantalla fanboys, para volver inmediatamente al status quo anterior.
Se vienen muchos cambios en Marvel, y no puedo evitar pensar que no estamos viendo bien a bien todo el cuadro. No creo que todo tenga que ver con lo creativo. Hay algo extraño en la editorial al momento de celebrar sus 75 años. Es extraño, casi grotesco, que personajes que le dieron de comer por generaciones, como Los Cuatro Fantásticos, ahora estén arrumbados en la basura, como si fueran egresados de reality show musical. Es raro que luego de ser expuesto por todos lados, hayan decidido matar a Wolverine y a corto/mediano plazo, dejarlo enterrado. 
O traerse a Angela desde Image para contar todas esas grandes historias, como....uhmmm....¿ninguna?
¿Nos van a contar algo interesante, o nos vamos a seguir quedando con este relumbrón de noticias?

jueves, julio 10, 2014

Infinity

• Lanzado en 2013, apenas se me ocurrió reseñarlo.
Los últimos años, el concepto de "macrosaga" ha cambiado de forma dramática en el mundo del cómic. Yo comencé a comprarlos a mediados de la década de los años noventa, y en ese entonces, la idea de una historia que fuera capaz de amalgamar a todos los personajes de un universo era casi imposible, y regularmente, la historia que se narraba ameritaba tener elencos tan grandes, además de que sus consecuencias solían tener un eco bastante largo.
Pero de un tiempo para acá, esas historias épicas dieron paso a una concepción distinta. Dejamos de tener macrosagas para tener “eventos”, y estos se comenzaron a suceder de forma casi anual. De esta forma, cada año (o hasta menos), una gran amenaza pone en jaque a todos los héroes, que pese a las constantes amenazas, suelen ser tomados con la guardia baja.
Los eventos anuales francamente devaluaron en mi, como lector, la emoción de ver a todos los héroes juntos, hombro a hombro, luchando contra un gran mal común. Y a eso, agreguen historias como Age of Ultron, una auténtica diarrea negra mental sin sentido, saga que espero convenza a todos en Disney-Marvel de lo peligroso que es poner a cargo a la botarga de Bendis de una trama.
Cansado de leer tantos sinsentidos, decidí darle una oportunidad a la saga Infinity de Jonathan Hickman, quien venía haciendo bien las cosas en Nuevos Vengadores.
Infinity es una saga que recupera la dignidad de ser Vengadores, cuya suscripción ya parecía más sencilla de lograr que tarjeta de Soriana. Tenemos a los “pesos pesados” del equipo Vengador enfrentando una amenaza espacial que amenaza con partir el universo como quesadilla sin queso, mientras un selecto grupo de héroes se queda en la Tierra, por si las moscas.
Y esos héroes se la terminan viendo con Thanos.
Mientras que las historias de Bendis oscilaban de lo mamón a lo estúpido, Hickman no se salió de su línea. Tenemos una batalla galáctica que no parece que vayan a ganar los Vengadores, y una amenaza brutal con los que se quedaron en la Tierra. Hay momentos de tensión, momentos donde francamente siento que a todos se los va a cargar el payaso, y un par de instantes donde me volví a divertir leyendo un evento, como hace mucho no lo hacía.
Pero ojo, que tampoco es una maravilla. Hickman cuenta una historia que solamente van a disfrutar quienes le han sido fiel como escritor. Todos los detalles a sus New Avengers salpican la historia, y para quienes no lo hemos leído, pudo resultar confuso todo el asunto de los Constructores, que la verdad no terminé por mascar del todo.
Pese a lo anterior, Infinity es una saga que disfruté, de hecho, la primera en años que me animé a comprar en físico. Y no me arrepiento. Puede que el concepto de lo que es una macrosaga haya cambiado mucho en los últimos años, pero a veces, solamente a veces, sigue justificando su nombre.

miércoles, mayo 28, 2014

La génesis salvaje de Akira


En un futuro distante, la humanidad finalmente se encuentra abrazada por completo a la tecnología. Pero el ser capaz de controlar su entorno a través de las máquinas tiene un precio, uno muy alto que pagar. La soledad, la violencia, el hambre, la muerte se pasean a sus anchas entre los hombres. La belleza, la compasión, la hermandad y el amor se encuentran viviendo un largo crepúsculo, uno del que bien podrían no salir jamás.
Este es el mundo que se presenta en Akira, una de las hombres cumbres del manga japonés, y una de las historias que mejor logran combinar la paradoja del avance tecnológico con al atraso humanitario. Creada por el mangaka Katsuhiro Otomo y publicada en Japón entre 1982 y 1990 en seis volumenes, la historia es un tobogán de emociones, donde se examina la vida en Neo-Tokio, una ciudad levantada sobre las cenizas de una guerra mundial que devastó al planeta.
Los sobrevivientes no se encuentran con un panorama halagüeño. Al avance científico le ha seguido una brutal crisis económica, acompañada por un desempleo, violencia y hambrunas rampantes. Las pandillas de criminales y pandilleros, antes extrañas en Japón, se han multiplicado, y una de ellas es dirigida por Shotaro Kaneda, el protagonista de Akira. 

El antes y el ahora
Aunque publicada en los años ochenta, la gran virtud de Akira, más allá de su fabuloso dibujo, detallada historia e impresionante desarrollo de personajes, se encuentra en la idea que mueve a la trama. La obsesión del hombre por controlar el poder de los dioses, y dominar fuerzas que están más allá de su propia concepción.
La historia arranca a principios de los años noventa, cuando una violenta explosión desata una Guerra Mundial, que arrasa con buena parte del planeta. ¿Cómo se relaciona esto con una pandilla de motociclistas? El gran mérito de Otomo fue justamente contar una historia de gran calado moviendo pequeños engranes. La trama, futurista y apocalíptica, no se aleja jamás de su premisa inicial, ni se la idea que lo mueve.
A casi un cuarto de Siglo de haberse publicado, la serie sigue siendo objeto de profundo análisis y debate entre los amantes de la animación. Con Akira, la idea de que el manga o el anime estaba cerrado a un pequeño círculo de fanáticos se derrumbó.
A principios de la década los años noventa se estrenó una película animada, basada en la historia original, aunque con varias diferencias, lo que le ganó la crítica de la primera versión. Sin embargo, en ambos casos la crítica ha coincidido en señalarlas como obras fundamentales de la animación japonesa. Historias vibrantes y brillantes que demuestran que el precio que hay que pagar por todo avance en la civilización, muchas veces puede ser muy alto.

¿Qué es?
—Proyecto Akira: El gobierno japonés comenzó en los años ochenta del Siglo XX un proyecto para despertar poderes mentales en la mente de niños. Uno se salió de control a tal punto, que provocó jna gigantesca explosión, la misma que desató la III Guerra Mundial.
El sujeto original, Akira, sigue vivo, en animación suspendida, a casi 30 años de su “despertar”. El gobierno espera controlarlo pronto, aunque ha seguido trabajando con otros niños para despertar este tipo de poderes.

Los personajes.
• Shotaro Kaneda: líder de una banda de motociclistas ladrones. Su mejor amigo es Tetsuo, a quien quiere como un hermano menor, aunque no desaprovecha la oportunidad de burlarse de él. Una serie de crímenes lo llevará a ser considerado por el gobierno del nuevo Japón como un peligroso enemigo. Suele andar en una espectacular motocicleta en color rojo. Es capaz de sacrificarse por los miembros de su pandilla, los Capsules.
• Tetsuo Shima: Es el mejor amigo de Shotaro. A diferencia de él, es tímido e introvertido. Adquiere poderes que lo hacen cambiar no solamente en lo físico, sino en lo mental, al punto que quiere quitarle a Takeda su motocicleta roja, símbolo de poder en el grupo de ladrones. Para el gobierno, el despertar de sus poderes simboliza un enorme peligro, por lo que comienzan a cazarlo.
• Kei: Una joven revolucionaria, que se cruza casi de forma casual en la vida de Takeda. Es considerada enemiga del gobierno, y pronto involucra a Shotaro en la misma lucha, muy a su pesar. Desarrolla un sentimiento romántico por él. En la película, con el paso del tiempo, comienza a desarrollar poderes, al igual que Tetsuo.
• Coronel Shikishima: Es la representación del hedonismo, corrupción y poder gubernamental. El militar fue uno de los responsables que la explosión que desató la III Guerra Mundial. Pese a eso, sigue al frente del proyecto Akira, y a la caza de todos los subversivos que reten al Gobierno.
 
Salto de calidad
La película de Akira se estrenó en 1988, un par de años antes de que acabara el manga (lo que explica las diferencias entre ambas obras). La cinta, dirigida por Otomo, tuvo un enorme presupuesto para su época, lo que garantizó su calidad.
Desde su estreno, la película fue calificada como una obra maestra por el público, y a más de 25 años de su aparición, mantiene una aprobación del 80 por ciento entre los fanáticos de la popular página de crítica cinematográfica Rotten Tomatoes.

martes, mayo 27, 2014

X-Men: Días del futuro pasado (OPINIÓN CON MUCHOS SPOILERS)

Han pasado 15 años, poco más, poco menos, desde que apareció la primer película de X-Men en la gran pantalla. Desde entonces, solamente en dos ocasiones he salido de la sala más satisfecho por la película que vi, que por los nachos con doble queso: Con X-Men First Class, y ahora con Días del futuro pasado.
Pero, ¿estamos ante la mejor película jamás hecha de los X-Men? Spoilers adelante:

• ¿Por qué le sale fuego del trasero a Xavier?
Es la mejor porque:
•Tiene una buena historia que contar. Atención, ñoños, aquí hay una película que le entra a los temidos viajes en el tiempo, y no sale mal parada. Cuando se anunció que saldría la adaptación de Días del futuro pasado, muchos pensamos (al menos yo pensé), que los guionistas podrían estar pisando arenas movedizas. No sucede aquí. La historia corre a través de dos líneas temporales, el futuro en el año dos mil y tantos, y en los años setenta. La conexión es la mente de Wolverine, que viaja a su yo del pasado. ¿Cómplicado? No tanto como podría ser. Y eso nos lleva a otro punto.
•Wolverine es bien utilizado. Para nadie es un secreto que el personaje es el preferido de la franquicia, y que podrán morirse todos, menos él. Aunque Wolverine lleva buena parte de la carga dramática de la historia, no nos enfocamos en las jetas de Hugh Jackman, ni en su eterno dolor por todo aquello que le ha pasado en la vida. Tenemos, de hecho, una interpretación coherente. Finalmente, finalmente, Hugh Jackman, lo lograste, cabrón. Y eso nos lleva a que...
•Los protagonistas necesarios. Y por necesarios me refiero a suficientes. Sí, sonaba de flojera pensar que el peso dramático de la historia se lo llevaran Charles Xavier, Bestia, Mystique, etc. Bueno, al menos así sería en los cómics. En la película tenemos una tensión brutal entre todos. No tenemos a héroes perfectos por ningún lado. Todos están consumidos por la ira, por el no poder ser lo que quieren, por el no estar satisfechos. Y al final, sacan la cabeza del lodo.
•Magneto: Todas las películas de X-Men han tenido la sombra de Magneto, y a esta altura, ya podría dar bastante flojera seguirlo viendo. Pero Michael Fassbender le pone un toque brutal al personaje. La cara de “odio al mundo” no se le va ni inconsciente. A pesar de eso, no es un villano de caricatura. La escena del avión lo ilustra. Él es así por algo, y se muere con la suya.
•Quicksilver.
•Elenco grande, palabras pequeñas: “Hola, Logan”, es todo el diálogo de Bestia del futuro en la película. Rogue nada más sale para sonreír. Blink, Warpath y Coloso se la viven jadenado gritos de batalla, y los personajes Kitty Pryde y Charles Xavier del futuro son como los de Aries y Kiki en la Saga de las 12 casas. No me molesta que el 70 por ciento del elenco apenas tenga diálogos. Si no tienen nada interesante que decir, vale mil veces más que tengan un poder interesante que mostrar. X-Men: La última batalla, falla por querer desarrollar la personalidad de todos, sin lograrlo en ningún caso. Aquí van a lo importante: Los tranzacos. Y....
•Las mejores escenas de pelea en TODA la saga (y siempre pierden los X-Men): Ver las batallas de los X-Men “del futuro” contra los Sentinelas es un nerdgasm total. Vemos a Blink tirando portales de forma brutal, Coloso transformado en una imaparable mole de metal orgánico, Sunspot ardiendo como el infierno, Tormenta tirando rayitos y Warpath gritando “waaaa”. ¿Se necesitaba que hicieran más? No. Gracias, grandes escenas, quince años, pero al fin las tenemos.
•Los guiños ñoños: Es una película disfrutable, pero están esos pequeños y sutiles guiños que solo los amantes del cómic entendemos. Ver a Magneto rodeado de Sentinelas y asediando la Casa Blanca me recordó a Ultimate X-Men. A Magneto levantando a Wolverine, con acero saliendo de su cuerpo, fue un pequeño homenaje a Atracciones fatales. A Quicksilver...o perdón, Peter, sosteniendo a su hermanita pelirroja. Aquí y allá. Cosas ñoñas, para ñoñs.
•Bryan Singer. Bueno. Finalmente, lo logró. Una buena película dirigida por los X-Men. Y con la tarea titánica de conciliar a todas las historias antes filmadas. Aquí va a haber varios puntos polémicos, porque se carga la continuidad de la trilogía original, y deja abiertos varios huecos en las siguientes. Pero el trabajo no permitía que hubiera sutilezas. Singer logra conciliar la saga original, las de Wolverine y esta. Forzado, sí. Pero deja la mesa puesta para que funcione de cara a futuro, y revive a todo el elenco muerto.

No es la mejor porque: 
•Las nalgas de Hugh Jackman. Una vez más, tenemos que chutarnos la reglamentaria escena de Wolverine encuerado. Los hombres esperabamos un Wolverine con Adamantium. Las damas las nalgas de Guepardo. Adivinen quienes obtuvieron lo que quisieron.
•Mystique: Ya sabemos que Jennifer Lawrence es la actriz de moda en Hollywood. Y aquí la vemos en el papel de Terminator trasformista. Va por todo el mundo, queriendo matar a Bolivar “Tun Tun” Trask. Y no hay más. Se vuelve el personaje más predecible, siendo la mayor perdedora ante el aumento de personajes, porque se va diluyendo. Eso y sus escenas donde habla otros idiomas, pero invariablemente, acaba expresando sus ideas en inglés, aunque nadie la entienda.
•La continuidad: Les dije. Nadie va a quedar conforme con esto. En X-Men: Last Stand, creo que Bolivar Trask era un afroamericano del tamaño de un tractocamión, y aquí...bueno.
La escena post créditos de la película anterior en solitario de Wolverine se supone que nos tendría que traer a este punto, pero está de más decir que quien sabe si así es. Y así nos podemos ir yendo para atrás, y atrás. Un poco como lo hizo DC con Flashpoint, esta saga sirve para dejar todo nuevo, y arbitrariamente elegir qué cosas sí pasaron y cuales no. Parece ser que lo del Fénix no ocurrió, al menos no como lo vimos en el cine, lo que deja fuera de canon a X-Men 3. Woops.
•Todos vuelven, o casi: Me gustó ver al Bestia original, aunque fuera como un cameo muy veloz. Pero no todos los mutantes de las sagas anteriores la libraron. Nightcrawler parece ser uno de esos que “nunca ocurrió”, y bueno, a Rebecca Romjin que le avisen que el personaje que ella interpretó alguna vez ya tiene nueva dueña.
• Poco amigable con los neófitos: Si esta es tu primer película de X-Men, muchas cosas se te van a ir. Muchas, muchas. No es una cinta pensada para quien se acaba de subir a la franquicia, lo que deja fuera incluso a los que se sumaron con Firts Class. Para entender esta en su totalidad, hay que ver la trilogía original, aunque irónicamente al terminar Días del futuro pasado, eso ya no tendrá sentido.

Con todo esto, mi veredicto es: Sí, es la mejor película hecha con TODOS los X-Men. No tiene la frescura de Firts Class, pero tiene la nostalgia, el elenco y la historia de su lado. ¿La mejor del verano? Todavía no acaba, pero está en mi top cinco. Bien, muy bien. Le doy la máxima calificación: Dos pulgares arriba.